Monday, January 22, 2007

¿Es demasiado tarde para actuar contra Irán?

Por Caroline Glick
Después de tres años de estéril diplomacia, el pasado sábado el Consejo de Seguridad de la ONU aprobaba débiles sanciones contra Irán. Irán recibía las sanciones anunciando sus intenciones de expandir sus actividades de enriquecimiento de uranio activando 3000 centrifugadoras adicionales en sus instalaciones nucleares de Natanz.
La despreciativa respuesta de Irán a las sanciones indica que han llegado demasiado tarde. La resolución del Consejo de Seguridad está encaminada a poner cortapisas a la asistencia exterior al programa nuclear de Irán. Pero Irán ya no necesita mucha ayuda exterior para desarrollar bombas atómicas.
Debido a esta invulnerabilidad iraní, muchos en Estados Unidos y en Israel argumentan que tienen que adoptarse sanciones adicionales, adoptadas al margen de la ONU, con objetivo en la economía de Irán. Diplomáticos israelíes y funcionarios de la administración Bush presuntamente han comenzado a tomar contacto con Europa con la esperanza de convencer a los europeos de apoyar sanciones en la OTAN que aíslen a Irán económicamente.
Pero también aquí, tales sanciones probablemente llegarían demasiado tarde como para suponer alguna diferencia. Como demuestra un informe difundido recientemente por el Institute for Analysis of Global Security de Washington, Irán esta trabajando a marchas forzadas para reducir su susceptibilidad económica a las sanciones. A estos efectos, trabaja por superar sus dos principales vulnerabilidades económicas: su independencia del crudo refinado importado, y sus anticuadas infraestructuras petroleras y gasísticas.
El año pasado, Irán firmaba un contrato por valor de 70 mil millones de dólares con los chinos para modernizar sus campos de extracción de petróleo y gas. Irán firmaba también un contrato petrolero con el líder venezolano Hugo Chávez que garantiza que sus importaciones de petróleo estarán a prueba de sanciones.
Para inmunizarse de los efectos de las sanciones económicas o un probable bloqueo naval, Irán está construyendo dos refinerías nuevas. También está desplazando su sector del transporte del petróleo al gas natural. Con las segundas reservas de gas natural más importantes del mundo, un sistema de logística iraní que conduzca el gas natural será inmune a las sanciones exteriores. Además, modificando sus gasolineras y vehículos privados para consumir gas natural, Irán esta liberando sus refinerías petroleras para producir combustible de avión para sus fuerzas aéreas.
A través de estos masivos proyectos económicos, Irán demuestra claramente estar poniendo a su economía en pie de guerra a largo plazo. Hará lo que sea necesario para garantizar que está equipado para adquirir armamento nuclear y mantener su control sobre la jihad global.
Este compromiso iraní incondicional con la jihad es desconcertante para sus vecinos suníes. El rey Abdaláh de Arabia Saudí expresaba recientemente su preocupación en público acerca de la emergente amenaza chi'í. También el rey Abdaláh de Jordania ha advertido repetidamente del ascenso del Creciente Chi'í, que se extendería desde el Líbano hasta Irán.
Influenciados por estas voces árabes, muchos legisladores israelíes han planteado la posibilidad de constituir una coalición con estas naciones árabes encaminada a bloquear las ambiciones nucleares de Irán. Con el fin de impulsar tal nación, el Primer Ministro Ehud Olmert ha entregado al comandante de Fatah y rais de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbás 100 millones de dólares, ha equipado a los escuadrones del terror de Abbás con miles de armas automáticas y millones de cargas de munición, y está planeando liberar a terroristas de las cárceles israelíes.
También algunos funcionarios americanos que escuchan estas declaraciones sostienen que la clave para garantizar el apoyo árabe a las acciones contra Irán es una renovada presión norteamericana sobre Israel para que entregue su territorio a los palestinos y a los sirios y un redespliegue de las fuerzas norteamericanas y de la coalición en los exteriores de las principales ciudades de Irak.
Objetivo realista: "Me daré un sentido rapapolvo".
Tentador como es sostener que Riyadh y El Cairo nos ayudarían a luchar contra nuestro enemigo común en Irán, no hay absolutamente ninguna posibilidad de que lo hagan. En cualquier competición islámica contra Israel o Estados Unidos, los árabes van a apoyar a los jihadistas. Esto es así porque los déspotas árabes que han promovido los ideales jihadistas entre sus sujetos tienen que apoyar la jihad contra los no musulmanes en todo el mundo con el fin de evitar que sus pueblos implementen sus ideales en casa. El apoyo a la jihad es lo que unifica a las naciones árabes de todo tamaño y color con sus vecinos persas.
La unificación árabe-islámica recibía aliento ideológico la semana pasada en una conferencia de dos días en Doha, Qatar. "La Sexta Conferencia Pan-Árabe e Islámica" reunió a alrededor de 270 importantes líderes jihadistas y pan-árabes de todo el mundo. Los jihadistas, encabezados por el jeque Yusuf Qaradawi, incluían al líder de Hamas Jaled Mashaal, al líder de Hezbolá Hassán Hadroug, y al jeque ideólogo jihadista sunní iraquí Hathir al-Dari. Entre los pan-arabistas se encontraba Jair al-Din Hasib, al que el ejército norteamericano se refiere como "el padre del nacionalismo pan-árabe". Los ayatolás iraníes e iraquíes chi'íes también asistieron presuntamente.
Qaradawi anunciaba que el objetivo de la conferencia era fusionar las guerras pan árabe e islámica contra Estados Unidos e Israel en especial y contra todos los infieles en general. Según sus palabras, "todos los árabes, kurdos, suníes, chi'íes e izquierdistas deben unirse en una batalla a gran escala contra los enemigos. Están iniciando una batalla política, económica, social y civilizacional contra nosotros, y deberíamos unificar nuestros esfuerzos para plantarle cara".
Todos los participantes se hicieron eco del llamamiento de Qaradawi a que Fatah y Hamas se fusionen formalmente y así reflejen la tendencia general de consolidación en la causa de la jihad que está teniendo lugar por todo el mundo árabe. En palabras de Qaradawi, "el panarabismo y el islamismo están vinculados muy de cerca. No existe contradicción entre ellos. Quien quiera que pretenda separar arabismo de Islam está intentando separar el alma del cuerpo".
Que los panarabistas y los islamistas son aliados militares en la jihad global quedaba claro esta semana en el Cuerno de África, cuando el domingo Etiopía invadía a Somalia.
El pasado junio, un movimiento jihadista alineado con al-Qaida llamado Unión de Tribunales Islámicos (ICU) tomaba el control de Mogadiscio y así consolidará su control sobre gran parte de Somalia. La ICU pasaba rápidamente a instituir la ley sharia, y así transformar Somalia en un estado al estilo de los Talibanes.
El gobierno somalí legítimo, el Gobierno Federal de Transición - un régimen secular gestionado por diversos señores de la guerra y líderes tribales - quedaba aislado en la capital provincial de Baidoa. La ICU es fuertemente apoyada por Eritrea. Y aunque no lucha contra los americanos ni contra los judíos, también está patrocinada por Irán, Arabia Saudí, Egipto, Sudán, Djibouti, Yemen y Libia.
En noviembre, la ICU declaraba la jihad contra Etiopía y anunciaba sus intenciones de conquistar grandes franjas de territorio etíope y keniata. Según Estados Unidos, la ICU también estaba planeando asesinar a líderes políticos etíopes y keniatas, y perpetrar atentados terroristas en Etiopía. Rodeado por Sudán y Eritrea por el oeste y norte y por la ICU al este, el gobierno de Addís Ababa decidía ayudar al TFG a derrocar a la ICU y reinstaurar su autoridad. En apenas cuatro días, tenía éxito, mientras la mañana del jueves, las fuerzas del TFG y las fuerzas etíopes tomaban el control de Mogadiscio mientras las fuerzas de la ICU se daban a la fuga.
Desafortunadamente, en el mundo de hoy, nada logra la condena y el odio más que las victorias militares contra los jihadistas.
La Organización de la Conferencia Islámica ha llamado a diario a una retirada etíope de Somalia. También la Liga Árabe exige que Etiopía se retire. Con su gente sobre el terreno huyendo con la ICU, como ha sido su constante política hacia Israel, también en Somalia los árabes y los musulmanes quieren ganar en la mesa de negociaciones lo que no pueden lograr sobre el campo de batalla.
En esta búsqueda, disfrutan del apoyo de un entorno familiar. Cinco días antes de que Etiopía invadiese Somalia, la UE intentaba mediar en el conflicto de un modo que habría prolongado y legitimado el control de la ICU sobre Somalia.
El 20 de diciembre, el mediador de la UE Louis Michel iba y venía entre Baidoa y Mogadiscio. Más tarde anunciaba triunfalmente "existe una buena y fuerte disposición por ambas partes en resolver éste conflicto con el diálogo político".
Cuando se supo de la invasión etíope, Michel - al igual que sus socios en el Secretariat de la UE - pasaba inmediatamente a condenar a Etiopía. El domingo afirmaba "condeno en los términos más fuertes la escalada del conflicto en Somalia en guerra abierta y llamo a todas las partes somalíes a detener inmediatamente toda hostilidad. Expreso mi más profunda preocupación por la presunta implicación de fuerzas exteriores en Somalia y animo a todos los jugadores externos a abstenerse inmediatamente de intervenir militarmente en los asuntos somalíes y provocar mayor violencia".
La semana pasada, mientras seguía implicado en su diplomacia de vaivén, Michel no tomaba puntualmente ninguna postura pública con respecto a la declaración de jihad por parte de la ICU contra Etiopía, o su anuncio de que cargaría contra cualquier fuerza de pacificación de la ONU que entrase en el país.
Los israelíes asumen rutinariamente que la política pro-jihadista de Europa hacia los palestinos es resultado del antisemitismo y la rabia a causa de la victoria militar de Israel en 1967. Pero el tratamiento de la UE a Etiopía y el TFG indica que la hostilidad de Bruselas hacia el estado judío es parte de una política de mucho mayor alcance. La postura pro-jihad de Europa hacia la guerra de Somalia indica que su apoyo a la jihad se extiende más que limitarse a escenarios bélicos concretos.
De modo que lo que aprendemos de la conferencia de Qatar y la guerra en Somalia es que una alianza tripartita de Irán, el mundo árabe y Europa sostiene la causa de la jihad no solamente contra Israel o Estados Unidos, sino globalmente. Está claro que los iraníes son la parte más peligrosa de la hidra jihadista de tres cabezas. Al igual que los déspotas árabes, los europeos están movidos por el cinismo. Mientras que las dictaduras árabes apoyan la jihad para salvaguardar sus crímenes, los europeos apoyan a los jihadistas con la esperanza de desactivar la violencia jihadista en su contra.
Por su parte, los iraníes sostienen verdaderamente los ideales de la jihad, que es por lo que Europa y los árabes se oponen a ellos. El régimen iraní quiere ver jihad por todas partes, y por tanto apoya el derrocamiento de los regímenes de Egipto, Arabia Saudí y Bélgica no menos de lo que apoya la jihad en Israel, Irak o Somalia.
Es importante que Israel comprenda todo esto ahora mientras sopesa sus opciones hacia Irán y los palestinos. Los sucesos de Somalia y Qatar manifiestan que Israel no puede influenciar el comportamiento de los palestinos en ningún sentido, porque los palestinos no se mantienen por su cuenta. Son parte de una tendencia panárabe y panislámica mucho mayor.
En su jihad contra Israel, los palestinos reciben apoyo automático no solamente de Irán, sino también del mundo árabe y de Europa. Lo mismo que la guerra en Somalia y la conferencia de Qatar demuestran que apoyar a los palestinos no es sino un aspecto del apoyo global árabe y europeo a la jihad. Igual que Estados Unidos fue el único país en no pedir una retirada etíope esta semana, Israel no puede esperar expandir su base de apoyo más allá de Washington.
La bandera de Etiopía retrataba una vez al León de Judá. Esto es notable para la Etiopía de hoy, que se convierte en el nuevo Sión. Si Israel quiere perseverar en la jihad emprendida en su contra, tiene que tomar buena nota de lo que está sucediendo ahora en Etiopía.
Es cierto que Irán amenaza a Europa y los árabes. Tristemente, como indica su apoyo conjunto a la jihad en Somalia, ninguno de los dos nos ayudará a plantar cara a Teherán.

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