Thursday, December 14, 2006

Ahmedinijad, Assad y Nasrala: la Santísima Trinidad del terrorismo islamista

Por Walid Phares
Hacia mediados del fin de semana pasado, varios miles de miembros, líderes y funcionarios de Hezbolá se habían asentado en el centro de Beirut alrededor de las oficinas del Primer Ministro. La milicia ha levantado docenas de tiendas de campaña al estilo militar, con 30 guerrilleros por tienda. Fuentes del Ejército Libanés describen el despliegue de las tiendas como un campamento temporal de cerca de tres brigadas, "siguiendo claramente el código militar iraní" afirman las fuentes. A última hora de la noche del sábado y principios de la mañana del domingo, el Ejército Libanés pudo desplazar un buen número de estas tiendas de campaña a los lados, abriendo camino hasta el edificio gubernamental.
Sin embargo, las fuerzas de seguridad observan que unidades de Hezbolá se están posicionando en varios círculos concéntricos alrededor del centro de Beirut. No hay armas a la vista, pero según los observadores, los "manifestantes" se pueden armar en menos de media hora y convertirse en el equivalente a la mitad de una división en un área céntrica, y cerca de una división entera en el caso del Beirut sunní.
A primeras horas del sábado hasta las primeras horas del domingo tuvieron lugar varios incidentes entre las células de Hezbolá avanzando por los diversos vecindarios del Beirut occidental, sunní sobre todo, y jóvenes locales. En la mayor parte de estos combates urbanos, con piedras y palos, los miembros de Hezbolá se retiraron a sus cuarteles en los suburbios del centro y el sur. Los observadores sostienen que estos incidentes son una especie de sondeo en representación del mando militar de Hezbolá con el fin de evaluar el nivel de "resistencia popular" contra su expansión dentro del Beirut musulmán. Vale la pena observar que las zonas sunníes vienen mostrando oposición a la milicia de Nasrala en más de una zona. Sobre todo al Este de la Bekaa, donde aldeas enteras como Kamed al Lawz y las zonas circundantes han estallado en pequeñas manifestaciones contra la coalición pro-iraní. También en Trípoli, y a pesar de la sólida influencia pro-Siria sunní, están teniendo lugar manifestaciones anti-Hezbolá.
Llamativamente están emergiendo contra el poder de Nasrala y en apoyo al Gobierno Libanés y sus partidarios voces chi'íes más moderadas. Además del prominente muftí chi'í de Tyro Alí al Amine, líder espiritual de los chi'íes de Jabal Amel (el núcleo de la comunidad del sur del Líbano) una "Coalición Chi'í Libre" recién instituida, encabezada por el intrépido jeque Mohammed al Haj Hassán, está llamando a los chi'íes "a rechazar las órdenes de Ahmedinijad de convertir el Líbano en escombros". En un fuerte discurso difundido en todo el mundo a través de Internet la noche del sábado, el jeque llama a la comunidad internacional a asistir al pueblo libanés frente a la amenaza del terror, Hezbolá. Es el llamamiento más claro de un clérigo chi'í contra la influencia de Irán en el Líbano. Los líderes espirituales sunníes han manifestado ya su oposición a "la agresión sirio-iraní" contra el gobierno. El muftí nacional del Líbano, Mohammed Rashid Qabbani, extendía su apoyo al gobierno Seniora respaldado por la Revolución de los Cedros el lunes, e insistía en rezar en el interior de la oficina del Primer Ministro mientras Hezbolá estrecha el cerco al edificio gubernamental. Por su parte, el muftí del Monte Líbano, Mohamed Alí al Juzu, atacaba a Hassán Nasrala acusándole de recibir órdenes de Irán y atentar contra la independencia del Líbano.
Las últimas informaciones difundidas por fuentes de seguridad libanesas y publicadas en la prensa árabe la mañana del domingo, en detalle en el diario kuwaití as Siyassa, afirman que Hezbolá planea clausurar el aeropuerto de Beirut, probablemente el puerto, y grandes segmentos de los servicios públicos básicos tales como la red eléctrica y sanitaria. Un memorando enviado por Nasrala a sus partidarios dentro de las fuerzas policiales y de seguridad les pide retirarse y unirse a las filas "del movimiento contra el gobierno".
A nivel mediático, la campaña desatada por Hezbolá se expande en Al Manar TV y es apoyada por la prensa y los medios de Siria, así como los de Irán. Al Jazira está apoyando el derrocamiento del gobierno libanés, “proyectando” que el gabinete va a caer a pesar de los indicadores de que la mayoría popular del Líbano lo respalda. Pero el suceso más interesante es el giro editorial gradual indirectamente en favor de Hezbolá en la mayor parte de las agencias de noticias que distribuyen información en todo el mundo. En la práctica, la elección de los términos en las circulares de prensa difundidas por Reuters, AP y UPI indica que están retratando cada vez más la campaña de Hezbolá como "movimiento de oposición contra un gobierno que se niega a aceptar sus exigencias". Esta matriz de medios internacionales, que alimenta a miles de periódicos y canales de televisión en todo el mundo, ha hinchado por ejemplo la cifra de manifestantes hasta "cerca de 800.000 personas", o en palabras de uno, "un cuarto de la población del Líbano". Mientras que en realidad, los expertos del Líbano, midiendo el espacio donde tuvieron lugar las manifestaciones, no pueden pensar en más de 250.000 personas. Un cuarto de millón es una cifra enorme, pero comparada con los 1,5 millones de personas reunidas por la Revolución de los Cedros indica claramente a los demógrafos sociales que Hezbolá, con el apoyo de Siria, Irán y los fundamentalistas palestinos, no pueden movilizar un apoyo popular superior a un sexto de la mayoría.
Pero muchos sectores de los medios internacionales se decantan en favor de fabricar tendencias pro-Hezbolá. Un reportero de Time escribe que "lo que vimos fue la inversión de la Revolución de los Cedros", utilizando palabras textuales de los organizadores de la escena pro-iraní. "No es tan difícil de comprender", afirma un "activista de derechos humanos" en Beirut, "Hezbolá ha hecho una labor influenciando a muchos electores sobre el terreno. Con la logística iraní, sus operativos saben proporcionar aquello con lo que sueñan los periodistas”. “También desafortunadamente", decía un observador de una ONG, "muchos miembros de los círculos de Hezbolá han encontrado el camino para ser reclutados por algunos medios. No creería hasta dónde han llegado estas infiltraciones", decía. Los bloggers de Beirut han comenzado a monitorizar la penetración de Hezbolá en los medios internacionales mientras la información se orienta en favor de promover a la milicia pro-iraní.
Al comenzar el tercer día de la ofensiva, Hezbolá y sus aliados están comenzando a realizar movimientos más descarados con el fin de derrocar al gobierno libanés. Desde Egipto, el Presidente Mubarak advertía de pasos más dramáticos que iba a dar Hezbolá, llevando a un derramamiento de sangre. En Nueva York, el ahora exembajador norteamericano Bolton advertía de una guerra del Terror contra el Líbano. Y en Beirut, la sociedad civil desarmada del país teme lo peor: siendo abandonada con un gabinete democráticamente elegido del que está orgullosa, siente que está afrontando, en solitario, las fuerzas del Terror más poderosas del mundo: el poder combinado de Ahmedinijad, Assad y Nasrala.

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