Wednesday, September 05, 2007

las fuerzas de seguridad de Dinamarca y Alemania desactivan dos celulas terroristas islamstas en 2 dias

Buenas noticias: dos celulas terroristas islamistas que estaban a punto de causar atentados fueron detenidas por las fuerzas de seguridad de Dinamarca y Alemania en tan solo dos dias (en este blog estuve posteando notas que hablaban sobre la probabilidad de un atentado en Alemania):

primero el caso de Dinamarca:
Islamistas cercanos a Al Qaeda planeaban un gran atentado en Copenhague
La Policía danesa detuvo en la madrugada de ayer en once viviendas de la capital y sus alrededores, a ocho individuos, bajo la acusación de ser terroristas al servicio directo de Al Qaeda. Los arrestados, entre los que hay un taxista, un electricista y un panadero, todos musulmanes muy jóvenes (de entre 19 y 29 años), tenían material explosivo «inestable» en cantidades suficientes para llevar a cabo un ataque demoledor. Ese explosivo, TATP (peróxido de acetona), conocido como «la madre del diablo», es un producto sensible y fácil de fabricar. Las detenciones, consideradas de extrema importancia por los servicios de inteligencia daneses PET, han trastornado a la nación nórdica.
Jacob Sharf, jefe del Cuerpo de Inteligencia, en una conferencia de prensa celebrada a mediodía de ayer en Copenhague, afirmó que se llevó a cabo la redada contra los militantes islamistas después de haber establecido un cerco a los sospechosos, «para evitar un ataque terrorista, en una coordinación ejemplar con el cuerpo de bomberos y expertos en explosivos».
Aunque Sharf aseguró que «todos los detenidos tienen contactos internacionales con los líderes de Al Qaeda», no quiso contestar a la pregunta de dónde hubiera ocurrido el atentado y solamente dijo que trabaja de forma intensa con sus colegas europeos y que estaba convencido de que Al Qaeda, «más activa que nunca, y fiel a su escalada de crueldad, prepara un atentado».
Los cabecillas, ante el juez
Entre los arrestados, «todos radicales» de Afganistán, Pakistán, Somalia y Turquía, seis tienen nacionalidad danesa y los demás son residentes. Dos de ellos, considerados los cabecillas de la célula, pasarán a disposición judicial.
Sharf no quiso especular si el motivo de las actividades ilegales de los detenidos tenían relación con las caricaturas de Mahoma publicadas en septiembre de 2005 en el Jyllands Posten (www.jp.dk), o a la presencia de las tropas danesas en Afganistán.
Por su parte, la ministra de Justicia, Lene Espersen, ha calificado lo ocurrido como «muy inquietante». Afirma en un comunicado de prensa que hay que tomar muy en serio las sospechas del Cuerpo de Inteligencia y que en la actualidad hay en Dinamarca células terroristas islámicas preparadas a atentar.
En su calidad de ministra de Justicia, Espersen decidirá si todos los arrestados responderán de sus actos ante un tribunal.
La policia Secreta danesa detuvo en octubre del 2005 en la localidad de Glosterup a 27 personas sospechosas de ser militantes islamistas. Uno de ellos cumple una condena de siete años. En septiembre del año pasado otras 7 personas fueron arrestadas en Odense acusadas de haber fabricado bombas con el explosivo TATP. Hoy miércoles comienza el juicio contra ellos.
Un individuo original de Marruecos, que habia obtenido la nacionalidad danesa, también cumple condena de 3,5 años de prisión por repartir propaganda terrorista con escenas de ejecuciones de occidentales.

El caso de Alemania
Descarticulada una célula islamista que planeaba un macroatentado en Alemania
«Hoy es un buen día para Alemania», anunció la Fiscal Federal Monika Harms al resaltar en Karlsruhe que se había evitado un macroatentado al desarticular, a seis días del 11-S, una célula islamista con «cantidades masivas» de productos químicos, equiparables a las empleadas en Madrid o en Londres. La canciller Angela Merkel declaró que las detenciones mostrarían que la posibilidad de ataques terroristas en Alemania «no es un peligro abstracto, sino una amenaza muy real». Su ministro de Defensa, Franz Josef Jung, aseguró que la labor de espionaje de los grupos de élite GSG9 habían contenido «una amenaza inminente» para el país.
Para sorpresa de sus 900 vecinos, en un pequeño chalet de la localidad renana de Oberschledorn, en el centro occidental del país, tres presuntos terroristas eran detenidos junto a una gran cantidad de peróxido de hidrógeno y planes para preparar explosivos y atacar objetivos aparentemente norteamericanos en Alemania. La cantidad de sustancias químicas aprehendida habría servido para fabricar explosivos con un valor detonador equiparable a 550 kilos de dinamita.
Aeropuerto y base americana
«Un odio autodestructor», dijo la fiscal que guiaría a estos dos alemanes convertidos al islam, y a un ciudadano turco, de entre 21 y 28 años, relacionados con una organización terrorista de origen uzbeco y entrenados en Pakistán. Fueron identificados como Fritz G., Adem Y. y Daniel S. Otras ocho personas relacionados están siendo investigadas.
Los objetivos podrían haber sido instalaciones, residencias y discotecas frecuentadas por el ejército y la comunidad estadounidense en la región alemana del Rin, además del aeropuerto de Fráncfort y la base aérea de Ramstein, la mayor norteamericana en Europa. El secretario de Estado de Interior, August Hanning, aseguró no obstante que por los planes intervenidos no podían extrapolarse objetivos concretos.
El jefe de la Policía criminal federal (BKA), Jörg Ziercke, habló de una de las mayores operaciones policiales de la historia de la República Federal. Sus hombres, en número de 300 y tras seguir los operativos del grupo durante seis meses, intervinieron en el momento en que los planes de los conjurados empezaron a materializarse en la fabricación de bombas.
Por lo visto, debían ser cargadas en vehículos y detonadas en lugares muy concurridos. Ziercke destacó la cooperación de policía y servicios de distintos países y agradeció particularmente la ayuda estadounidense. El seguimiento de la célula había sido tan estrecho que, en un momento dado, agentes especiales pudieron sustituir uno de los productos por un sustituto inocuo.
El grupo o unión del Yihad Islámico (IJG), según expertos del Instituto de Estudios Orientales de Berlín, es un movimiento suní proveniente de Asia Central, en concreto de Uzbekistán. La respetada base de datos sobre terrorismo MIPT informa de que el citado grupo se escindió en 2004 del Movimiento Islámico de Uzbekistán, país donde llevó a cabo una serie de sofisticados y mortales ataques suicidas.
«El más peligroso»
En una entrevista reciente a este diario, el ex ministro federal del Interior Otto Schily calificaba el terrorismo islamista como «el más peligroso de nuestro tiempo y va en aumento». «Tiene otro carácter e importancia, porque es más internacional y no está organizado jerárquicamente; además, hay grupos espontáneos».
El ex ministro admitió la controversia constitucional de medidas como «el control de la comunicación por internet», y dijo que «entrar en un ordenador es más que un pinchazo telefónico. Pero, ¿qué hacemos si hoy la gente no se comunica por teléfono sino por internet? Pues seguramente tendremos que adaptar la Constitución».
Analistas destacaban ayer la interconexión entre grupos e iniciativas islamistas entre regiones y continentes, más que la existencia de mando y control. En las últimas horas han sido descubiertas dos tramas de atentados en la región, en vísperas del aniversario del 11-S. En Dinamarca, ocho militantes islámicos vinculados a dirigentes de Al Qaida, pero de los que no se han revelado los planes, y los citados en Alemania. Los expertos entienden que ambas tramas tendrían un preocupante sello común y relaciones que se extienden hasta Pakistán, donde se sospecha que se halla el núcleo de Osama bin Laden.
El Clingendael Institut en Holanda restaba importancia al nombre enunciado por los servicios alemanes: «Son parte de una idea, de un yihad (lucha santa) global; identificarlos y ponerles una etiqueta no responde ya a la realidad actual, todo es más fluido».

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